Notas sobre un aprendiz: El que decidí sonreír a todos los desconocidos (Lionel A. Santiago-Vega)

lio2Notas sobre un aprendiz: El que decidí sonreír a todos los desconocidos
Por: Lionel Alejandro Santiago-Vega

No solía ser un “morning person”. Generalmente desconfío de quien pueda funcionar del primer arranque sin café y una ducha fría. No obstante trato de mantener la urbanidad y modales que me enseñaron en casa; mientras sea posible uno sonríe y dice buenos días.

Hace varios años atrás me encontraba camino a la universidad cuando tuve la dicha de tener tiempo de sobra para pensar en el camino (hay que ver el congestionamiento como algo positivo de vez en cuando) y escuchaba en la radio al entonces presidente Bush mientras decía la frase: “Nos odian por nuestra libertad”. La idea es que nuestra sociedad, la sociedad occidental, es una lumbrera en cuanto a los derechos humanos, la misma imagen perfecta de la cordialidad y el respeto mutuo. La vida es así de simple, nosotros los buenos y ellos los malos. Miré al carro del lado y me encontré con un tipo algo mayor que yo aunque no por mucho, quizás en sus treinta, mirando a la nada cuando el caballero notó que lo estaba mirando, cuando me observó le sonreí, es una reacción natural. Todavía recuerdo la cara de confusión y enojo en su cara. De momento pensé que me había confundido con alguien pues, la otra posibilidad me era absurdamente inverosímil.
grumpy-cat-smiles-are-contagiousPues resulta ser que sí, hay gente que le molesta que un extraño les sonría.

Me di cuenta de que eso era posible cuando decidí comenzar a sonreír y hacer contacto visual con extraños todos los días. En parte comencé a intentarlo también para vencer mis propias ansiedades e inseguridades. Lo primero que aprendí es, los hombres con afro y que caminan raro pueden parecer más intimidantes de lo que en realidad son (larga historia, quizás algún día cuento eso). Pero luego aprendí que hay personas que una sonrisa los desconcierta, un gesto cordial les parece amenazante. Según Bush los de afuera nos odian por nuestra libertad. Pero aun así, vivimos en un momento donde confiar es difícil y esto nos amarga. Es posible que por eso haya personas que ven a uno feliz y sospechan. Por otro lado la pregunta es válida. ¿Cómo no sospechar? En un mundo donde el mensaje es claro: “El que da primero da dos veces” la gente tiene que vivir a la defensiva. El dolor se evita por instinto y por consiguiente el mantener una postura combativa evita muchos de los ataques. Obvio. ¿No?


No necesariamente. Incluso Sun Tzu en su escrito “El arte de la guerra” dijo: “Lo mejor es mantener nuestro reino intacto, destruir el adversario es secundario”. Es cierto que el mundo está hecho un desastre, todcool_smily_by_leoofthedead-d53py62os tenemos nuestras guerras internas y estas terminan muchas veces causando daños colaterales. Pero también es cierto que mientras estemos pendientes a quien va a ser nuestro contrincante en la guerra cotidiana no podemos concentrarnos en aquello que nos afecta y lo que siempre peligra, nosotros mismos. Escribo esto para recordármelo también; es menester aprender que nuestra guerra debe ser con el status quo con la apatía, con los que nos duele a nosotros, en lo profundo. Los demás solo pueden añadir a nuestras penas mientras nosotros no hayamos sanado y aprendido las lecciones. Y nosotros podemos lastimar mucho en ese proceso de aprender. Así que mientras vamos por ese camino yo prefiero seguir sonriendo a los desconocidos, algunos porque lo necesitas y a otros aunque sea por trolear.

 
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