Desde la computadora de Marieli: Tesituras de mujer…

The_Mourning_Bride_1000215495“Heav’n has no Rage, like Love to
Hatred turn’d,
Nor a Hell a Fury, like a Woman
scorn’d.”
-William Congreve, The Mourning Bride, 1697

Tesituras de mujer…

Paradoja altisonante y machista que reclama pertinencia. Así son los versos que cito en el epígrafe de este humilde comentario y es que sí, las mujeres somos capaces del amor más sublime y del odio más visceral. Es que la construcción de lo femenino nació de un tropo. Un desbordamiento de contrarios que comienzan en lo físico y se ahogan en lo inefable. Es desde todas mis tesituras que entiendo que se hace urgente este sencillo desdoblamiento.

Lejos de traer otro discurso feminista a la discusión, ya que es mucho y de sobrada elocuencia lo que se ha dicho, pretendo hacer una impresión desde lo femenino. Hemos ganado grandes batallas y nos quedan muchas por luchar, pero en este momento quiero hablarle a la mujer. A la dadora de vida y muerte, a la dueña del alba y del crepúsculo, a la que desde si es sinestesia de vaivenes de todo y nada.

feminist_by_red_moonlightLuego de mucho análisis y eternas discusiones con las que me habitan, tengo que concluir que los versos de William Congreve no son del todo equivocados. Las mujeres no descansamos hasta no ver a nuestro enemigo destruido y, una vez en el suelo hecho trizas, nos tomamos unos segundos para darles la estocada final.

Es ahí, que entra mi suspicacia. ¿Acaso no seremos capaces de superar nuestras diferencias desde la madurez y fortaleza que implica ser mujer? ¿Zozobrarán nuestras luchas en el chisme y la difamación? ¿Está en nuestra naturaleza mancillar reputaciones a mansalva? Son preguntas que lanzo al viento con el único deseo de una reflexión.

Es una triste ironía que, las que una vez fuimos víctimas, no hayamos aprehendido la lección. Nos hemos convertido en entes opresores contra nuestra misma especie. En nuestra lucha por ganar igualdad hemos copiado el modelo del altisonante caudillo, coartamos la libertad y el espacio a la otredad. Parecería ser que llevamos como portaestandarte el modelo anquilosado de la intolerancia y la soberbia.

No sé, me parece que una mujer es más que, desde nuestra historia, tenemos tanto que ofrecer. Desperdiciar la oportunidad de hacer un cambio social a partir de la dimensión femenina y sucumbir ante el discurso de la prepotencia altisonante sería una vil traición. Creo que es momento de hacer un alto en la vorágine de alimentar nuestros egos y revolucionar los paradigmas del poder.

11188151_10152952575447061_4724556015453485302_nEn el siglo XXI huelgan los discursos de privilegio, toca, desde la libertad, ser ejemplo de vida, solidaridad y empatía. Regresar a lo sencillo que se resume en lo genuino.

Sólo pensaba,
recibe mi abrazo,
Marieli
Fin de la conversación

Copyrighs 2015

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