Mujeres Inmortales de la Historia por Solimar Ortiz: Laura E. Santana

lauraCartas Íntimas (de la raíz y la semilla)
Conmemoración a la gran poeta
Laura E. Santana Rodríguez


Laura E. Santana Rodríguez 1932-2014
San Juan PR, 1990
Editorial Raíces Inc.
San Juan PR 1990

Dedicatoria:
´´A mis amores idos
quienes dieron luz a mi vida
al detener su marcha en mi camino
y a mis amores eternos:
mi familia, mis amigos
y mis hijos Clarivel, Anibal y Ariel ¨

Biografía:

Nació el 2 de abril de 1932 en Río Piedras PR, siendo la séptima de una familia de ocho hermanos. Heredó la poesía de su padre, Concepción Santana (Don Core) y el ímpetu de Doña Gregoria Rodríguez (Doña Gollita). Su infancia se discurrió en el barrio Amparo de Río Piedras (que actualmente forma parte de los predios de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras). Su educación superior transcurrió en Caguas en la escuela José Gautier Benítez y fue bachiller de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras en la facultad de Ciencias Naturales con concentración en matemáticas y física.

Durante su vida universitaria conoció a Jesús Hernández Sánchez con quien contrajo nupcias en 1954. De su matrimonio le nacieron sus hijos Clarivel, Aníbal y Ariel. Para el 1975 deja su suelo patrio por Miami en donde continuó sus estudios de maestría, acompañó a su primogénita y nacen los lazos de su eterna amistad con Gloria Princigalli. Pisa suelo boricua nuevamente en el 1977 para vivir nuevamente con sus dos hijos hasta guiarlos a la independencia. Fungió en varias agencias gubernamentales, entre ellas el Departamento de Agricultura, la Junta de Planificación y el Departamento de Asuntos al Consumidor, rindiendo su vida laboral de 30 años de servicio público.

Las Cartas Íntimas fueron expuestas al Universo en el 1990, poemario que fue presentado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña para el mismo año. Se dio a conocer en la nación americana en Miami, Florida en 1992 junto a su entrañable amiga Gloria Princigalli. Su fiel cómplice en su mundo literario lo fue, y sigue siendo su inseparable amiga Violeta Febres.

Durante su retiro, dedicó gran parte de su tiempo a organizar giras turísticas alrededor de la isla las cuales llamó “Viajes 4M” (Montaña, Mar, Música y Meditación) dirigido, mayormente a personas retiradas. También presidió por muchos años el Capítulo de Santurce de la Asociación Americana de Personas Retiradas (A.A.R.P.), por sus siglas en inglés.

Sus últimos años de vida terrenal los disfrutó en Carolina junto a su hijo Ariel y su familia quienes se convirtieron en fuente de apoyo y alegría luego que su salud se viera afectada por la enfermedad del Alzheimer. Su condición no fue impedimento para que gozara a plenitud de las actividades celebradas en el Club Diamantino, también en Carolina, donde cosechó lindas amistades y contagió a todos con su optimismo, sus canciones y su poesía. A partir de junio de 2013 residió en el Hogar Cariño del barrio Martín González donde disfrutó y celebró su vida al máximo.

Laura pasó a la eternidad el 19 de marzo de 2014. Siempre estuvo agradecida de Dios por sus padres tan excepcionales, unos bondadosos hermanos, sus amorosos hijos, sus hermanados amigos y sus nietos que llenaron su corazón de alegría.

Reseña:soli
Por: Solimar Ortiz Jusino

Laura, en su colección de misivas poéticas sin destinatarios, desnudó su alma al profundizar en su amplio lenguaje, cristalizó sus sentimientos en su espejo de imágenes literarias, desbordándose en un manjar de vivencias amargas, algunas, otras, sanadoras, feministas y con su maternidad a flor de piel.  Estoy segura que fueron más las cartas guardadas, quemadas, mojadas y arrugadas que contaban sus vivencias con sabor a silencios añejados durante su historia.

Nos adentramos en el mundo de una mujer que amó, fue amada y nos muestra el réquiem de sus amores idos. Da una muestra de su solidaridad, su amor filial, sus elogios a la mujer trabajadora y la mujer de familia. De hecho, su amor maternal que profesó a sus hijos se hace brotar desde sus entrañas en sus poemas Plegarias y Mis Raíces. Ambos poemas son una muestra irreverente de su maternidad. La hija en Laura Esther ventila sus sentimientos con excelencia en su poema Réquiem a las piernas de mi madre.

Podemos contemplar una mujer en todo su esplendor, cobijada por sus versos que fueron tejidos de forma muy hermosa, delicada y con todo la dedicación que la describió. Su amor patrio germina de forma virtuosa en los versos que compuso en Hermana Tierra. Laura hace que nos miremos en su espejo y nos seduce con su erotismo sutil y perspicaz, su entereza y ardiente amor que perdura aún en sus cartas.

Laura ha pasado a la inmortalidad con estas cartas. Invito a sus hijos a la publicación de una segunda edición de este poemario. No tengo la menor duda de que estos poemas calarán hondo en cada uno de quienes tengan acceso a las Cartas Íntimas de Laura Esther Santana Rodríguez.

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